viernes, 10 de diciembre de 2010

Lloverá pronto

El tiempo invernal se hace notar en nuestros rostros y no es menester tener las ventanas abiertas. No obstante, hay algunas que pueden servir para algo más que para protegernos del frío. Son ventanas que nos aíslan o bien nos hacen parte del mundo exterior, que deciden quiénes somos, cómo somos y a qué aspiramos en esta compleja vida.

La ventana permanece cerrada mientras se mantiene el falso estado de comodidad, una comodidad que es ciega, opaca y que encierra al susodicho para hacerle ser sujeto y objeto de un nuevo micromundo creado a su merced. Hay cristales que quedan empañados engañando a su persona, haciéndola creer que se encuentra en un estado de cénit absoluto… Pero no hay nada como una buena hostia para poner los pies sobre el suelo y entrar en contacto con una nueva realidad.

Mundos, micromundos, supramundos… al final todos tienen la misma estructura. Una cara exterior que mostrar y una interior que ocultar, quizá porque si sale a la luz no sea del agrado de los demás, quizá porque aun cuando se trata de cosas bellas y sanas, el miedo y la inseguridad las atrapan para dejarlas enterradas en lo más profundo de la subconsciencia.

Nos encontramos ante unos días muy agitados. Los medios de comunicación, nacionales e internacionales, no paran de hacer eco del que se postula como fenómeno mediático del año y posiblemente de toda una era. La organización Wikileaks, fundada por el periodista, activista y programador australiano Julian Assange, está poniendo en jaque las relaciones diplomáticas de todo el mundo. La revelación de unos telegramas secretos conocidos como ‘cables’, sacan a flote los trapos sucios de una potencia estadounidense cuyo imperio se encuentra ya en decadencia.

Los ataques a la organización no han cesado desde entonces. Las autoridades gubernamentales han intentado cortar el suministro de la famosa página web de la organización por todas las vías posibles. Mientras, Assange, también acusado por supuestos delitos de abuso sexual, ha sido perseguido y finalmente detenido. Informaciones, acuerdos y conversaciones entre autoridades que nunca habrían visto la luz de otro modo, han sido reveladas y dadas a conocer al mundo entero a través de cinco periódicos privilegiados que día a día sacan nuevas entregas y conmocionan al orden internacional.

Algunos articulistas y opinadores expertos lo tachan de meros rumores, otros… de simples chismorreos. Pero lo que más destaca de todo este asunto no es el contenido sino el continente. El punto de inflexión provocado por Wikileaks no sólo propone una nueva forma de dar información o de acceder a ella, sino que también impone una nueva manera de hacer política, así como un nuevo escenario para las Relaciones Internacionales, como siempre influidas por unos medios de comunicación en constante desarrollo tecnológico.

La famosa expresión de ‘no se pueden poner diques al mar’ siempre fue utilizada para hablar de ciertas cosas, especialmente en las utopías del amor, pero es ahora cuando ha alcanzado toda su plenitud. En un mundo donde internet se desarrolla a pasos de gigante y deja de ser ‘un medio’ para convertirse en ‘el medio’, hemos de tener en cuenta que el cambio de paradigma que estamos viviendo es más que evidente.

Si la polémica organización de Assange tiene tantos seguidores como detractores es porque nos encontramos en pleno episodio de transición, de cambio de valores. La crisis económica nos demuestra que las viejas fórmulas ya no sirven, y que es el momento de inventarse algunas nuevas. Algunos se aferran a lo que está a punto de pasar a mejor vida mientras otros están deseosos de pasar página y poner los objetivos en un nuevo horizonte. Lo políticamente correcto nunca tuvo por qué ser efectivamente correcto, y algunos, con el pensamiento y el corazón dividido, y unas intenciones que nunca terminaron de ser malas, se alienan a la vieja usanza y apoyan a los antiguos pilares creyendo crear así un mayor bienestar.

Tener las ventanas cerradas tan solo garantiza una falsa comodidad a corto plazo, pero puede convertirse en un suplicio para aquel que se resiste a abrirlas. El que gana porque tiene todos sus apoyos basados en unos ruinosos cimientos barre en sus victorias, pero es el tiempo el que hace ver si de verdad es capaz de sostenerse por sí mismo tras una modesta fase inicial de coqueteo y enmascaramiento.

Las pequeñas revoluciones se gestan en ese submundo de lo oculto que parece no tener importancia en un principio, pero que luego es el que acaba dando el topetazo encima de la mesa. Wikileaks ya ha sido capaz de poner en jaque a todo un imperio, pero más allá, en esos pequeños mundos donde todo es tan diferente y donde existen tantos puntos de vista, hay supuestos reyes de papel que alzan sus brazos victoriosos, ignorando que el día que llueva quedará en evidencia la poca resistencia del material del que están hechos. Y lloverá pronto


E. Pérez S.


Fuente de la fotografía:

http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/e7/Wikileaks_logo.svg/1000px-Wikileaks_logo.svg.png


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