Dicen que su inteligencia superaba con creces la media de cualquier ciudadano. Pero no son más que rumores de aquellos que lo admiraban y consideraban como un héroe. No se sabe con certeza si Juan Tomás Torres era un ser especial con una capacidad superior, pero sí que fue un polifacético que destacó en todas las artes a las que se dedicó.
martes, 21 de diciembre de 2010
El abuelo Torres
Dicen que su inteligencia superaba con creces la media de cualquier ciudadano. Pero no son más que rumores de aquellos que lo admiraban y consideraban como un héroe. No se sabe con certeza si Juan Tomás Torres era un ser especial con una capacidad superior, pero sí que fue un polifacético que destacó en todas las artes a las que se dedicó.
domingo, 19 de diciembre de 2010
La estrella del sheriff
E.Pérez S.
Fuente de la fotografía:
http://images.windycitynovelties.com/prodimages/detail/11497_detail.jpg
viernes, 10 de diciembre de 2010
Lloverá pronto
El tiempo invernal se hace notar en nuestros rostros y no es menester tener las ventanas abiertas. No obstante, hay algunas que pueden servir para algo más que para protegernos del frío. Son ventanas que nos aíslan o bien nos hacen parte del mundo exterior, que deciden quiénes somos, cómo somos y a qué aspiramos en esta compleja vida.
La ventana permanece cerrada mientras se mantiene el falso estado de comodidad, una comodidad que es ciega, opaca y que encierra al susodicho para hacerle ser sujeto y objeto de un nuevo micromundo creado a su merced. Hay cristales que quedan empañados engañando a su persona, haciéndola creer que se encuentra en un estado de cénit absoluto… Pero no hay nada como una buena hostia para poner los pies sobre el suelo y entrar en contacto con una nueva realidad.
Mundos, micromundos, supramundos… al final todos tienen la misma estructura. Una cara exterior que mostrar y una interior que ocultar, quizá porque si sale a la luz no sea del agrado de los demás, quizá porque aun cuando se trata de cosas bellas y sanas, el miedo y la inseguridad las atrapan para dejarlas enterradas en lo más profundo de la subconsciencia.
Nos encontramos ante unos días muy agitados. Los medios de comunicación, nacionales e internacionales, no paran de hacer eco del que se postula como fenómeno mediático del año y posiblemente de toda una era. La organización Wikileaks, fundada por el periodista, activista y programador australiano Julian Assange, está poniendo en jaque las relaciones diplomáticas de todo el mundo. La revelación de unos telegramas secretos conocidos como ‘cables’, sacan a flote los trapos sucios de una potencia estadounidense cuyo imperio se encuentra ya en decadencia.
Los ataques a la organización no han cesado desde entonces. Las autoridades gubernamentales han intentado cortar el suministro de la famosa página web de la organización por todas las vías posibles. Mientras, Assange, también acusado por supuestos delitos de abuso sexual, ha sido perseguido y finalmente detenido. Informaciones, acuerdos y conversaciones entre autoridades que nunca habrían visto la luz de otro modo, han sido reveladas y dadas a conocer al mundo entero a través de cinco periódicos privilegiados que día a día sacan nuevas entregas y conmocionan al orden internacional.
Algunos articulistas y opinadores expertos lo tachan de meros rumores, otros… de simples chismorreos. Pero lo que más destaca de todo este asunto no es el contenido sino el continente. El punto de inflexión provocado por Wikileaks no sólo propone una nueva forma de dar información o de acceder a ella, sino que también impone una nueva manera de hacer política, así como un nuevo escenario para las Relaciones Internacionales, como siempre influidas por unos medios de comunicación en constante desarrollo tecnológico.
La famosa expresión de ‘no se pueden poner diques al mar’ siempre fue utilizada para hablar de ciertas cosas, especialmente en las utopías del amor, pero es ahora cuando ha alcanzado toda su plenitud. En un mundo donde internet se desarrolla a pasos de gigante y deja de ser ‘un medio’ para convertirse en ‘el medio’, hemos de tener en cuenta que el cambio de paradigma que estamos viviendo es más que evidente.
Si la polémica organización de Assange tiene tantos seguidores como detractores es porque nos encontramos en pleno episodio de transición, de cambio de valores. La crisis económica nos demuestra que las viejas fórmulas ya no sirven, y que es el momento de inventarse algunas nuevas. Algunos se aferran a lo que está a punto de pasar a mejor vida mientras otros están deseosos de pasar página y poner los objetivos en un nuevo horizonte. Lo políticamente correcto nunca tuvo por qué ser efectivamente correcto, y algunos, con el pensamiento y el corazón dividido, y unas intenciones que nunca terminaron de ser malas, se alienan a la vieja usanza y apoyan a los antiguos pilares creyendo crear así un mayor bienestar.
Tener las ventanas cerradas tan solo garantiza una falsa comodidad a corto plazo, pero puede convertirse en un suplicio para aquel que se resiste a abrirlas. El que gana porque tiene todos sus apoyos basados en unos ruinosos cimientos barre en sus victorias, pero es el tiempo el que hace ver si de verdad es capaz de sostenerse por sí mismo tras una modesta fase inicial de coqueteo y enmascaramiento.
Las pequeñas revoluciones se gestan en ese submundo de lo oculto que parece no tener importancia en un principio, pero que luego es el que acaba dando el topetazo encima de la mesa. Wikileaks ya ha sido capaz de poner en jaque a todo un imperio, pero más allá, en esos pequeños mundos donde todo es tan diferente y donde existen tantos puntos de vista, hay supuestos reyes de papel que alzan sus brazos victoriosos, ignorando que el día que llueva quedará en evidencia la poca resistencia del material del que están hechos. Y lloverá pronto…
E. Pérez S.
Fuente de la fotografía:
http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/thumb/e/e7/Wikileaks_logo.svg/1000px-Wikileaks_logo.svg.pngjueves, 15 de abril de 2010
Miedo al deporte, miedo a la vida
Este asunto se me viene a la cabeza cuando abro el periódico y leo sobre la trágica muerte de Alberto Ceballos Quesada, un atleta aficionado procedente de Bilbao al que el destino le jugó una mala pasada este fin de semana. El suceso tuvo lugar el pasado domingo 12 de abril en el ‘Medio Maratón de Madrid’, una carrera popular que se disputa todos los años en la capital española y que en su última edición dejó una jornada digna de lazos negros y banderas a media asta. La carrera constaba de 21,1 kilómetros, la distancia que recorrió el atleta bilbaíno antes de desplomarse en el suelo justo tras cruzar la línea de meta; las asistencias sanitarias no pudieron hacer nada por salvar su vida y acabó falleciendo a causa de una parada respiratoria. Pero lejos de convertirse en la única tragedia de la jornada, otros dos corredores de la misma carrera también fueron trasladados al hospital en estado grave, uno de ellos por un golpe de calor y el otro por un síncope debido al esfuerzo realizado. Y es que no habían pasado apenas dos días desde la anterior muerte en el mundo del atletismo, la de la joven promesa de los 1.500 metros Samuel Navarro, atleta tan solo 16 años de edad que se desplomó en el suelo para no volver a levantarse cuando estaba realizando unos entrenamientos.
Que me perdone quien se pueda sentir ofendido, pero tras enterarse uno de noticias como esta es normal que no tenga ganas de salir por el Parque San Isidro a hacer un poco de footing. ¿Qué está pasando en el mundo del deporte? La contraposición a fumar, emborracharse todos los días o inflarse a tomar drogas duras siempre fue la de hacer un poco de ejercicio para mejorar nuestra salud; y sin embargo hay muchos que aun continúan viviendo en un despreciable anonimato mientras que a otros los graba Callejeros para convertirlos en héroes. Atrás pueden quedar los liderazgos de cartón de los que gozaban tantos gallitos de colegio e instituto, que si alguien hacía deporte y no se drogaba estaba teniendo una vida sana y a la larga podría tener una calidad de vida mejor.
Es fácil que a muchos se nos pase por nuestra mente la muerte 'deportiva' más mediática de nuestro país cuando se tocan temas como este. El deporte de élite también nos ha mostrado su cara más amarga (si bien la violencia que nos ofrecen los ultras no es suficiente), y teniendo en cuenta que el fútbol es el deporte que ocupa el 90% de las páginas de la prensa deportiva nacional, puede obviarse que me estoy refiriendo a la muerte del jugador sevillista Antonio Puerta, una muerte tan triste como mediática. Los medios de comunicación se encargaron de que esta lamentable pérdida ascendiera a la categoría de mito, y poco a poco fueron imprimiendo en nuestra mente la anexión de dos conceptos que en un principio eran más que independientes: deporte y muerte, una forma muy sutil de impregnar en nuestras conciencias el miedo, así, sin que nadie se dé cuenta.
La tragedia del futbolista se
villista no ha sido la única que nos ha brindado el deporte rey en los últimos años. También conviene recordar inesperada muerte del espanyolista Daniel Jarque, y otros dos jugadores que corrieron mejor suerte ya que su anomalía fue detectada a tiempo, las del sevillista Sergio Sánchez (que el Sevilla no gana para sustos) y el jugador del Real Madrid Rubén de la Red, quien después de año y medio retirado de los terrenos de juego aún mantiene la esperanza de volver a vestirse de blanco. Caso tras caso y noticia tras noticia, el impreso de nuestra mente se ha ido acrecentando.
Da la impresión de que los ejes de la balanza están virando, cambian al mismo son en el que los Gran Hermano y telebasuras similares se apoderan de los medios y comienzan a convertirse en principales agentes socializadores y referentes de cultura. Lo negro es blanco y lo blanco es negro como aquel que consigue cuanto quiere por la vía más rápida, inmoral e ingrata. Pero quién sabe si esto de verdad es así, si simplemente nos encontramos en la mitad de un camino en el que los maestros relojes serán capaces de poner las cosas en su sitio. En este país donde la gente se enorgullece de vivir de las vidas de los demás algunos todavía abogamos por el cambio progresivo y el esfuerzo continuo, aun cuando sea para ámbitos distintos y con unas metas completamente diferentes; en algunos casos internas, desconocidas e incomprensibles por los demás.
Así pues, si la vida requiere escasas probabilidades de riesgos que así sea, que uno nunca sabe cuando le va a tocar tener problemas cardiacos no revelados, o cuando una acción que cometa, cualquiera que sea, va a tener consecuencias no deseadas. Bien es cierto que debemos de ser conscientes de nuestras posibilidades y saber que no podemos invertir las situaciones de golpe, sino ir abriéndolas poco a poco, peldaño a peldaño. Los medios de comunicación deberían de tomarse más enserio estas cuestiones y fomentar aquellos valores que pueden llevar al progreso, al bienestar, a la vida sana y a las gratificaciones tras varios años de esfuerzo. El cambio comienza con ellos, con la expresión de un deseo, de una intención. Es como aquel que escribe sobre lo que no es porque lo toma como vía para llegar a serlo algún día.
E. Pérez S.
Fuentes de las fotografías:
http://www.foroatletismo.com/actualidad/imagenes/2008/02/media_maraton_madrid2008.jpg


